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    El día de ayer, para todos los que siguen este blog, publique una carta enviada a los legisladores sobre los aumentos y nuevos impuestos que hoy aprobaron en la cámara de diputados. La carta fue enviada a todos y cada uno de los diputados que nos representan por el estado de Sonora, así como también se envió a los tres senadores que también nos representan en el Senado.

    Pasaron 24 horas y de los 15 legisladores que nos representan solo uno se tomò la molestia de contestar mi carta. Aunque el Diputado Miguel Pompa Corella, mejor conocido como el Potrillo, no me representa en mi distrito, que es el distrito 5 federal, sí me represento mi petición de que no se aumentaran más impuestos. Quisiera compartir con ustedes la carta que me ha enviado. El Diputado Miguel Pompa cumplió con su deber y su trabajo aún con la presión que ejerció su partido político sobre él.

   He aquí el texto integro del correo recibido hoy.

Sergio: Comparto plenamente contigo
la inquietud de una representación política que no responde a plenitud con la
voluntad de los representados. 

Es por ello que, con la palabra
empeñada en campaña y cumpliendo al compromiso, he votado en contra de un
aumento de impuestos de 15 a 16 por ciento en el IVA en el país y de
10 a 11 en
la frontera y a gravar con 3 por ciento las tarifas de conexión a internet,
consciente de la importancia que las nuevas formas de comunicación en nuestra
sociedad impactan el desarrollo interno.

De igual forma, rechazo el
incremento de 2
a
3 por ciento el gravamen a los depósitos en efectivo de
15 mil pesos en adelante y aumentar a 30 por ciento la tasa del impuesto sobre la
renta para personas físicas.

De todas maneras, al asumir los
costos de votar en contra del incremento de
impuestos asumo también la satisfacción de cumplir con los electores del II Distrito Federal Electoral en Sonora y el gusto
personal de cumplir a mi compromiso político.

Espero y comparto con usted la
confianza de que la representación política esté al servicio de la sociedad y
sea motor de los grandes cambios que requerimos en el país y en nuestra
región.

La libertad política es la condición
previa del desarrollo económico y del cambio
social.

Te saludo muy
respetuosamente.
 


—– Mensaje original —–
De: Sergio Zaragoza
<[email protected]>
Fecha: Lunes, 19 de Octubre de 2009,
11:55 pm
Asunto: Para su consideracion al
momento de votar por mas impuestos.
A: [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected], [email protected],
[email protected],
[email protected]

>

> Senadores y
diputados:

>
    Debido a la premura del tiempo me ahorrare
las palabras, saludos y demás cortesías que en este momento saldrían sobrando.
Me dirijo a ustedes como mis representantes ante el poder Legislativo y me
dirijo a ustedes en general porque todos ustedes serán los responsables de que
el día de mañana se aprueben o se rechacen nuevos impuestos en nuestro
país.

>
    Se los diré en lenguaje coloquial, el horno
no esta para los bollos. La gente que voto por ustedes no puede absorber nuevos
impuestos. ¿Si se han dado cuenta de que hay una crisis mundial verdad?, que si
bien dicen que estamos saliendo de ella en México todavía se ve la luz del túnel
más lejos.

>
    En México señores legisladores no
necesitamos aumento de impuestos, necesitamos hacer que todos paguemos
impuestos, aunque sean poquitos, eso significa aumentar la base de los
contribuyentes. Porque mejor no se avientan una verdadera reforma electoral,
hagan impuestos bajos pero bien repartidos, una impuesto general al consumo de
un dos porciento o del tres, que involucre a todos los sectores de la
población.

>
    Un impuesto al valor agregado mas parecido
al TAX gringo, donde no hay deducciones solo pagos al fisco y donde solo se
cobra al usuario final y no en los rangos intermedios de la producción. Fácil
de pagar, fácil de cobrar.

>
    Un solo impuesto a la renta, no inventos
macabros como el IETU que sólo ha favorecido en hundir más a las empresas
dejándolas sin liquidez. Que el impuesto sobre la renta sea uno sólo, sin tanto
escalonamiento y que grave tanto la inversión como la especulación, ya sea en
bolsa como con las monedas y las fugas de
capitales.

>
    Que todos paguemos impuestos, incluyendo
ustedes y todos los funcionarios públicos de México. Y que el que no lo pague
tenga castigos ejemplares. Los impuestos fáciles de recaudar con reglas claras y
sencillas ayudaran mucho a los pequeños empresarios a no pagar contadores, o
invertir menos dinero en los mismos, los contadores se volverán ayudantes de las
empresas para hacerlas mas rentables y no como consejeros de como evadir
impuestos y buscar huecos en las
legislaciones.

>
    Hagan verdaderamente su tarea Señores
legisladores, métanse a fondo a una verdadera reforma fiscal, con impuestos
fáciles de pagar, fáciles de cobrar y fáciles de fiscalizar. Con una sola tasa
de impuestos y la cancelación de toda excepción de pago, si quieren dar
subsidios a ciertas industrias, háganlo por otro lado, pero no por el lado de
los impuestos, sean justos.

>
    No hay que inventar el hilo negro ni
descubrir el agua tibia, casos exitosos en cuestión de recaudación fiscal hay
muchos en el mundo, tráiganse (ojo no dije vayan) a un pelado de por allá de
Irlanda, a otro de Chile, a uno más de Costa Rica, a otro de Nueva Zelanda, ahí
son buenos para cobrar impuestos, aprendan en cabeza ajena, se
vale.

>
    Hagan su trabajo señores diputados, no se
vayan por la fácil de votar en bola porque el partido así lo decidió, cuando
vayan a levantar la mano para votar nuevos impuestos y el aumento a los que ya
tenemos porfavor, métase en su memoria, recuerde los abrazos de las señoras de
los sectores populares, con niños en los brazos, esos niños comerán menos por
usted y los nuevos impuestos, tal vez para usted que come muy bien todos los
días el comer un 7% menos no se note, pero cuando se come poco un 7% suele ser
una gran cantidad de alimento, o de ropa, o de muebles o de un
hogar.

>
    Realmente les pido se echen un clavado en
la ley de egresos, ahí podrán hacer muchos recortes a la obesidad de la
burocracia, otro clavado a los sindicatos y las millonadas de impuestos que no
pagan, una más a las fortunas personales en paraísos fiscales, en las empresas
que utilizan a grandes despachos para la elusión y la evasión al fisco. Al
gobierno mismo con sus miles de fondos y fideicomisos secretos o públicos que ya
no tienen razón de ser. Rasquenle tantito y podrán tener muchos
ahorros.

>
    Y por otra parte hagan una verdadera
reforma fiscal de fondo, ya no reparen la vieja, que tiene muchos huecos y por
esos huecos se les fugaran los impuestos que pretenden cobrar. Cuando revise su
cuenta bancaria y vea lo que se le paga por hacer su trabajo, vea ese pago con
la satisfacción de que lo hizo bien y lo hizo por el bien de sus
representados.

>
   
Atentamente:

>    
Sergio
Zaragoza
Sicre.

 Senadores y diputados:

    Debido a la premura del tiempo me ahorrare las palabras, saludos y demás cortesías que en este momento saldrían sobrando. Me dirijo a ustedes como mis representantes ante el poder Legislativo y me dirijo a ustedes en general porque todos ustedes serán los responsables de que el día de mañana se aprueben o se rechacen nuevos impuestos en nuestro país.

    Se los diré en lenguaje coloquial, el horno no esta para los bollos. La gente que voto por ustedes no puede absorber nuevos impuestos. ¿Si se han dado cuenta de que hay una crisis mundial verdad?, que si bien dicen que estamos saliendo de ella en México todavía se ve la luz del túnel más lejos.

    En México señores legisladores no necesitamos aumento de impuestos, necesitamos hacer que todos paguemos impuestos, aunque sean poquitos, eso significa aumentar la base de los contribuyentes. Porque mejor no se avientan una verdadera reforma electoral, hagan impuestos bajos pero bien repartidos, una impuesto general al consumo de un dos porciento o del tres, que involucre a todos los sectores de la población.

    Un impuesto al valor agregado mas parecido al TAX gringo, donde no hay deducciones solo pagos al fisco y donde solo se cobra al usuario final y no en los rangos intermedios de la producción. Fácil de pagar, fácil de cobrar.

    Un solo impuesto a la renta, no inventos macabros como el IETU que sólo ha favorecido en hundir más a las empresas dejándolas sin liquidez. Que el impuesto sobre la renta sea uno sólo, sin tanto escalonamiento y que grave tanto la inversión como la especulación, ya sea en bolsa como con las monedas y las fugas de capitales.

    Que todos paguemos impuestos, incluyendo ustedes y todos los funcionarios públicos de México. Y que el que no lo pague tenga castigos ejemplares. Los impuestos fáciles de recaudar con reglas claras y sencillas ayudaran mucho a los pequeños empresarios a no pagar contadores, o invertir menos dinero en los mismos, los contadores se volverán ayudantes de las empresas para hacerlas mas rentables y no como consejeros de como evadir impuestos y buscar huecos en las legislaciones.

    Hagan verdaderamente su tarea Señores legisladores, métanse a fondo a una verdadera reforma fiscal, con impuestos fáciles de pagar, fáciles de cobrar y fáciles de fiscalizar. Con una sola tasa de impuestos y la cancelación de toda excepción de pago, si quieren dar subsidios a ciertas industrias, háganlo por otro lado, pero no por el lado de los impuestos, sean justos.

    No hay que inventar el hilo negro ni descubrir el agua tibia, casos exitosos en cuestión de recaudación fiscal hay muchos en el mundo, tráiganse (ojo no dije vayan) a un pelado de por allá de Irlanda, a otro de Chile, a uno más de Costa Rica, a otro de Nueva Zelanda, ahí son buenos para cobrar impuestos, aprendan en cabeza ajena, se vale.

    Hagan su trabajo señores diputados, no se vayan por la fácil de votar en bola porque el partido así lo decidió, cuando vayan a levantar la mano para votar nuevos impuestos y el aumento a los que ya tenemos por favor, métase en su memoria, recuerde los abrazos de las señoras de los sectores populares, con niños en los brazos, esos niños comerán menos por usted y los nuevos impuestos, tal vez para usted que come muy bien todos los días el comer un 7% menos no se note, pero cuando se come poco un 7% suele ser una gran cantidad de alimento, o de ropa, o de muebles o de un hogar.

    Realmente les pido se echen un clavado en la ley de egresos, ahí podrán hacer muchos recortes a la obesidad de la burocracia, otro clavado a los sindicatos y las millonadas de impuestos que no pagan, una más a las fortunas personales en paraísos fiscales, en las empresas que utilizan a grandes despachos para la elusión y la evasión al fisco. Al gobierno mismo con sus miles de fondos y fideicomisos secretos o públicos que ya no tienen razón de ser. Rasquenle tantito y podrán tener muchos ahorros.

    Y por otra parte hagan una verdadera reforma fiscal de fondo, ya no reparen la vieja, que tiene muchos huecos y por esos huecos se les fugaran los impuestos que pretenden cobrar. Cuando revise su cuenta bancaria y vea lo que se le paga por hacer su trabajo, vea ese pago con la satisfacción de que lo hizo bien y lo hizo por el bien de sus representados.

    Atentamente:

    Su representado, el que le dio el poder, el que votó por usted, el que realmente debería de contar para su decisión.

   

   

   https://www.ikaroo.com/noticias_img/19092009_010407_reforma%20impuestos.jpg

El martes de la próxima semana se discutirá el paquete económico entre las discusiones más profundas está lo referente a los nuevos impuestos. Aunque con lo de nuevos no estoy diciendo nada nuevo, siempre se han discutido nuevas reformas, sin temor a equivocarme puedo decir que tenemos la ley de ingresos y egresos más parchada del mundo.

    Hace algunos años, el 24 de marzo de 1997 escribí para mi amigo Ricardo Valenzuela y su Non-Profit  Centro de Estudios Intermex un artículo sobre los impuestos. Años después el 12 de Abril del 2001 escribí para el periódico El Imparcial en la columna editorial De Frente el articulo De colas y rabos.

    Como parte de este blog comenzaré a retomar temas escritos con anterioridad bajo la sección Antología, y cuando tengan que ver con temas actuales los retomaremos en base a la congruencia que tiene que tener todo escritor, editorialista o dueño de pluma de ser apegado a sus palabras y pensamientos siempre.

    Hoy retomaré el artículo escrito en el 97, mañana publicaremos el artículo que esta en el link publicado arriba. Esperaremos al martes a ver el resultado de esta telenovela que son los impuestos en México.

*Artículo publicado el 24 de Marzo de 1997, en el ejemplar número 15 de la Carta Intermex.

IMPUESTOS: CRITERIOS Y REALIDADES.

          *Sergio J. Zaragoza S.

          Antes de comenzar este
artículo quisiera aclarar algo: No soy economista, ni banquero, ni funcionario público,
soy una persona que paga impuestos, tengo mi propia empresa la cual cada
trimestre tiene que hacer cheques a nombre de la tesorería de la federación,
tiene que pagar impuesto al valor agregado, impuesto al activo, impuesto sobre
la renta, impuesto de tenencia, impuesto predial, impuesto de crédito al
salario, impuesto de seguridad social (en manos de gobierno), impuesto sobre
autos nuevos, impuestos de importación, etc., etc., etc., la lista es larga y
no tengo porque aburrirlos con ella.

          Primero me gustaría
comenzar con la definición de impuesto:  imposición,
gravamen, fuerza coercitiva; lo impuesto no es voluntario, es afuerzas.  J.B. Colbert, ministro francés de finanzas de
la pre-revolucionaria monarquía de Luis XIV, resumió los impuestos de la
siguiente forma: “El arte de los impuestos consiste en desplumar un ganso hasta
obtener la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad posible de
graznidos”.

          El senador Russell Long
(D.-La.) defino la política impositiva de la siguiente forma: “No pongas
impuestos en ti, no pongas impuestos en mi, aplícaselos al individuo detrás del
árbol” (traducción de: Don’t tax you, don’t tax me, tax that fellow behind the
three).

          Pero las definiciones más
convenientes no son en gran parte las de los políticos, sino las del pueblo,
sobre el cual recaen los impuestos: “Los impuestos son en su gran mayoría un
robo”, “El gobierno es el único individuo facultado con una licencia para robar
legalmente a través de los impuestos”, “Mi socio mayoritario es el gobierno”.

          La función principal de
los impuestos es la de proveer de recursos al gobierno para que este cumpla con
la cabal distribución de los mismos, ya sea para el pago de nominas de burócratas,
la prestación de servicios que normalmente no aplicaría la ciudadanía
(carreteras, escuelas, casas para el pobre, welfare) y la distribución de la
riqueza. Aún así el impuesto se ratifica como un pago involuntario para apoyar
la provisión colectiva de ciertos bienes y servicios, no un precio a pagar por
los mismos.

          Para la recabación de
impuestos debe de existir una política fiscal, la cual describen los
economistas George Break y Joseph Pechman: “La principal meta de la acción
fiscal es la de transferir recursos de un grupo de la sociedad a otro, en
formas que no estorben y a su vez faciliten el logro de otras metas económicas”.
Esta transferencias de recursos se simplifican con la transferencia de poder de
compra, ya sea dentro del sector privado o del sector público. La política
fiscal busca estos cambios con el menor daño posible en materia económica y
social.

          El entrar en criterios
para juzgar las tasas de impuestos, seria meterme en camisa de once varas (un
problema hasta para el gobierno). Pero el maestro de maestros en economía nos
da una lección en su libro Wealth of Nations (1776), donde Adam Smith propone
cuatro criterios estándar que deben de guiar los impuestos en una economía de
mercado:

          a) Los individuos de cada
estado (nación) deben de contribuir en el apoyo a sus gobiernos, en la manera más
cercana posible y en proporción a sus habilidades, esto, en proporción a sus
ingresos que cada uno de ellos disfrutan bajo la protección del estado.

          b)El impuesto que cada
individuo deberá de pagar, será exacto, no arbitrario. El tiempo para pagar, la
manera de pagar, la cantidad a pagar, estas deberán de ser claras y sencillas
para el contribuyente y para todas las personas.

          c) Cada impuesto debera
ser recolectado en la manera y en el tiempo que sea más conveniente para el
contribuyente.

          d) El impuesto deberá de
ser concebido de una manera que tome poco y mantenga poco fuera de las bolsas
de las personas, esto arriba y sobre lo que ingrese a la tesorería publica del
estado. Un impuesto podrá tomar más y mantener más, fuera de los bolsillos de
las personas  que de lo que ingresa a la tesorería
publica de las siguientes maneras:

                   i) El cobro del
mismo solicitará un gran numero de personas, cuyos salarios se “comerán” una
gran parte del producto de los impuestos, y cuyos prerequisitos pueden imponer
otro impuesto adicional a la gente.

                   ii) Podrá
obstruir en la industria y desilusionar al empresario de aplicar en ciertas
formas y maneras que puedan dar mantenimiento y empleo a grandes multitudes.

                   iii) Debido a los
castigos y penalidades que obtienen aquellos infortunados individuos que
incurren o atentan sin éxito el evadir impuestos, podrá llevarlos
frecuentemente a la ruina y quiebra y por ende poner un alto al crecimiento y beneficio
de la comunidad, beneficio que se hubiera obtenido con el uso de esos
capitales.

                   iv) Sujetando a
las personas y empresas a continuas y odiosas visitas de examinación y revisión
por parte de los recolectores de impuestos, esto podría exponerlos a problemas innecesarios,
vejación, y opresión: aún tomando en cuenta que la vejación no es estrictamente
hablando un gasto, es ciertamente equiparable a un gasto que cualquier hombre
quisiera evitar sobre si mismo.

          En resumen: equidad, eficiencia
en los efectos económicos, costo de recolección (costo al gobierno e impacto en
el contribuyente), y consecuencia en los ingresos.

          Así pues los gobiernos se
exponen a problemas sociales, económicos y políticos con las políticas fiscales
que ellos lleven a la práctica. Para ellos no es fácil determinar una equidad
tanto horizontal como vertical. Es decir horizontal para que se apliquen tasas
iguales en sectores iguales, como vertical para que se apliquen tasas
equivalentes en distintos rangos de ingresos. Nacen preguntas como la
siguiente, ¿si yo gano dos veces más que mi vecino, deberé pagar dos veces más
de impuestos que el?, o ¿si mi vecino gana igual que yo, pero esta en el sector
salud y yo en el manufacturero, paga los mismos impuestos que yo, o paga menos
debido a que está en un sector social?.

          Debido a la amplitud de
criterios y políticas fiscales, tenemos una gran variedad  de los mismos a niveles internacionales. En Arabia
Saudita y algunos países donde reinan jeques árabes y emires, los impuestos no
son conocidos, la gente puede poner empresas de distintos rangos, y sobre ellos
no pesarán impuestos, ni de importación, ni de operación.

          Países integrantes de la
OCDE, entre ellos Estados Unidos, Canadá y México, pagan distintas tasas de
impuestos, sólo para comparar: En Estados Unidos se paga aproximadamente un
16.5 porciento del total en impuesto sobre consumo de bienes y servicios, Canadá
paga un 27.4, y México alcanza un 30 porciento con su impuesto al valor
agregado.

          José López Portillo,
expresidente de México, dijo en una entrevista: “Si yo pudiera llegar a la
presidencia, aunque sea una semana, eliminaría el Impuesto al Valor Agregado
(IVA). El IVA causó que el gobierno mexicano cayera en una espiral
inflacionaria, yo fui el primer presidente que lo impuso y ese fue mi principal
fracaso, una verdad que me duele decirla”.

          Haciendo una reseña histórica,
el expresidente habló con la verdad, el fue el primer presidente en México en
aplicar un impuesto que grava por igual a toda la población, ricos y pobres, y
que no tiene equidad vertical, ni horizontal. Al aplicar tal impuesto, los
empresarios comenzaron a elevar los precios de sus productos, y se vino una inflación
que alcanzó y sobrepasó el 100%, le sobrevinieron devaluaciones y un caos económico
que cimbro la nación, provocando daños que duran hasta hoy.

          Hoy México es una nación
de impuestos elevados, un 35% en impuesto sobre la renta (ingresos), un 15% en
impuesto al valor agregado (consumo), un 2% en impuesto al activo (ahorro),
Seguro Social (impuesto galopante e incalculable), Infonavit (impuesto a
vivienda), SAR (ahorro para el retiro, impuesto al empleo). México es una nación
de muchos impuestos, los cuales desilusionan al empresario en establecer nuevas
empresas, incentivan la economía informal y por lo tanto la competencia
desleal, provocan la evasión de impuestos y por lo tanto campañas amargas,
amenazadoras e idiotas por parte del gobierno.

          México es un país de
impuestos, y aun así no ha salido del tercer mundo. ¿Donde están esos
impuestos?, ¿en carreteras de cuotas altas?, ¿en deuda publica estatal?, ¿en
devaluaciones?, ¿en campañas muy costosas de amenaza al contribuyente, ya sea
por televisión, radio o prensa?, ¿en la contratación de miles de auditores cada
año?.

          México es un país de
impuestos, y de ciudadanos que los desconocen, de ciudadanos que no protestaron
por un incremento del 50% en el IVA, de ciudadanos que no critican las políticas
fiscales de México, de ciudadanos que evaden al fisco porque es más fácil para
ellos pagar mordidas a los inspectores.

          La situación fiscal de mi país
tendrá que cambiar, ¿como?, enfrentando primero un reto político, cambiando a
los que hacen las leyes para que vean primero por la gente y después por sus
intereses personales, dejando el mercado libre para que los empresarios lo
hagan crecer. Es curioso leer constantemente en los periódicos, “El gobernador
tiene la meta de crear 25 mil empleos”, esa mentalidad debe de cambiar, el
gobierno no crea empleos, lo empleos los crean los empresarios, las industrias,
el comercio y los servicios, los burócratas son solo una carga fiscal más.

          Las políticas fiscales
cambiarán en mi país cuando ciudadanos comunes y corrientes entiendan los
impuestos, vean como se perjudican con ellos cuando estos son exagerados y
punitivos, cuando estos no se aplican parejo, cuando estos son robados, cuando
estos se destinan a pagar deudas externas que se generan por ineptitud de
gobiernos pasados y presentes. Habrá un cambio cuando se combata la corrupción
y el dinero le alcance mejor al gobierno, cuando se dejen de encarecer las
obras publicas con “mochadas” y prebendas, y se adelgace el aparato burocrático.

          Detrás de las políticas
fiscales y los impuestos radican muchas variables, actitudes y consecuencias.
Los impuestos deben de pagarse, en eso no hay duda, son parte del crecimiento
de una nación, pero estos deben de ser justos, deben de apegarse al mínimo y
enriquecedor criterio de Adam Smith, el cual pugnaba por un gobierno delgado y
una nación fuerte.

*Sergio
J. Zaragoza S., mexicano, 24 años de edad, Ingeniero Industrial y de Sistemas
egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey, estudiante de la Maestría en Ingeniería
Industrial del mismo Instituto. Empresario en el ramo de la reconstrucción de
partes automotrices. Editorialista y escritor en varios periodicos y revistas de
circulación estatal y nacional.

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